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¿Por qué la inflación es una pesadilla para los mercados?

La inflación es una de las peores pesadillas para la mayoría de los inversores y también lo es para quienes mantienen sus ahorros en el banco sin hacer nada. No te vamos a dar ninguna clase magistral de economía, pero queremos que entiendas por qué la inflación asusta a los inversores, y por qué en algunos casos, puede servir para que un mercado entero se hunda.

¿Qué es la inflación?

La inflación es el aumento de los precios de forma sostenida. Por ejemplo, si en 1983 un helado costaba 30 pesetas (0,18€) y a día de hoy vale 1 €, pues eso es inflación (un 455% más, casi nada).

Y la inflación es la razón por la cual todo sube cada año. Que si peajes, que si el gas, que si el metro… Si los precios suben una media del 2%, la tasa de inflación se dice que se sitúa en el 2%.

¿Y por qué asusta tanto a los mercados, si al haber un incremento de precios las empresas ganarían más dinero? Uhmm… correcto, pero incorrecto. La inflación también impacta en los costes, daña el poder adquisitivo de las familias -que consumen por tanto menos productos y servicios- y suele provocar un aumento de los tipos de interés, que encarece los préstamos a las empresas y las hipotecas a las familias.

El lado oscuro de la inflación

En primer lugar, la inflación no solo afecta a todos los productos que compramos, sino que también afecta a las materias primas y a todo lo que hay entre bastidores, como el transporte. Por ello, las empresas te pueden estar cobrando un precio más alto, pero también puede que estén gastando más. Y no pueden repercutir siempre sus costes en el precio final.

El segundo problema está relacionado con nuestros salarios. Si los salarios permanecen estables y no suben acorde a la inflación, el aumento de precios nos hace a todos más pobres y podremos comprar menos cosas. Digamos que todos los sábados vas a cenar a una pizzería y la inflación entra en juego. Tu pizza y tu cerveza ahora cuestan 5 € más de lo que solían costar, pero sigues cobrando 600 euros igualmente. ¿Consecuencia? Pues que te vas a comer menos pizzas.

En resumen, cuando aumenta la inflación, la gente no puede permitirse gastar de la misma manera que antes, así que el consumo se reduce y las ventas de las empresas tienden a disminuir y, en consecuencia, sus ganancias también.

Y si las ganancias van a menos…

Hay una razón aún mayor por la cual la inflación aterroriza a los mercados. Para un inversor, el valor de una empresa está determinado por sus pronósticos de ganancias futuras. Cuanto mayor sea la inflación, las ganancias del accionista valdrán menos, así que se considera que cada acción vale menos.  

Si eso te suena como un galimatías, usemos un ejemplo. Digamos que crees que Facebook obtendrá unas ganancias por acción de 7 € a final de año. Si la inflación equivale a cero, esos 7 € valdrán lo mismo ahora que dentro de un año.

Ahora, digamos que durante ese año hay una tasa de inflación del 2 %. Pues deberás descontar ese 2 % de las ganancias.

El papel de los bancos centrales

El aumento de los precios también asusta por otra razón: cuando la inflación excede ciertos niveles (generalmente más del 2 %), los bancos centrales aumentan los tipos de interés para controlarla.

No pierdas la atención a esto ahora porque es importante (y es lo que provoca un auténtico frenesí en los mercados).

Si la inflación reduce el valor del dinero en tu bolsillo, se necesita algo para combatirla. Y ese algo es aumentar los tipos de interés. Piensa que funciona como un balancín: si la inflación sube demasiado, las tasas de interés pueden reducirla, y viceversa. Pero, ¿cómo funciona exactamente?

El tipo de interés es el coste que tiene pedir dinero prestado. Si el tipo de interés sube, el valor del dinero también aumenta. Digamos que le prestas 100 euros a tu pareja con una tasa de interés del 5 %. Cuando pague, deberías de recibir 105 €. Pero si la tasa de interés fuese más alta y subiese al 10 %, obtendrás 110 €. En otras palabras, “su” dinero vale más.

Entonces, para combatir la inflación y la subida de precios, los bancos centrales aumentan los tipos de interés para controlar la inflación. Solo que este movimiento también tiene un par de efectos negativos en la economía y los mercados.

Primero: Cuando el tipo de interés aumenta, el banco te aumentará el tipo de interés en tu tarjeta de crédito y tu hipoteca (si es a tipo variable). Esto significa que tendrás menos dinero para gastar, y lo de cenar arroz con tomate en vez de esa pizza tan rica empezará a convertirse en un hábito deprimente.

Segundo: Los bancos no solo te elevan los tipos a ti, sino que también se los aumentan a las empresas. Si bien es posible que tú tengas una hipoteca y algunos euros de deuda en tu tarjeta de crédito, algunas empresas tienen una deuda de cientos de millones o miles de millones.  Si una empresa está endeudada por 1 000 millones de euros y el banco le aumenta los tipos un 0,5 %, la empresa tendrá que pagar un extra de cinco millones a final de año. Resultado: los beneficios, de nuevo, se reducen.

Resumiendo…

En resumen, el aumento en los precios puede causar un efecto dominó que lleve a economías enteras a un período de recesión. Y no solo afecta a los meros mortales que compramos pizza… sino que también perjudica a las empresas que cotizan en Bolsa y a sus accionistas.

Así que, por todo esto, cuando hay inflación hay accionistas que no pueden pegar ojo, y los que consiguen dormir, tienen pesadillas. Resulta importantísimo conocer la evolución de los precios.

Ningún punto de vista, opinión ni análisis presente en este artículo puede ser entendido como asesoramiento de inversión personal, y los inversores individuales deben tomar sus propias decisiones o buscar asesoramiento independiente. Este artículo no cumple con los requisitos legales para promover la independencia en las investigaciones de inversión, y debe ser considerado una comunicación de márketing.

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